INFORME DEL RELATOR ESPECIAL PARA
LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN 2002

 CAPÍTULO II

EVALUACION SOBRE EL ESTADO DE LA 
LIBERTAD DE EXPRESION
EN EL HEMISFERIO 

A.            Introducción. Metodología

1.            Este capítulo contiene una descripción sobre algunos aspectos vinculados con la situación de la libertad de expresión en los países del hemisferio. Siguiendo la tradición de informes anteriores, contiene además un cuadro que refleja el número de asesinatos de periodistas ocurridos en el 2003, las circunstancias y presuntos motivos por los que ocurrieron y el estado de las investigaciones.

2.            A efectos de exponer la situación específica de cada país, la Relatoría estableció una clasificación sobre los distintos métodos utilizados para coartar el derecho a la libertad de expresión e información. Vale destacar que todos estos actos son incompatibles con los Principios sobre Libertad de Expresión, aprobados por la CIDH. La clasificación incluye tanto asesinatos, como otro tipo de agresiones como amenazas, detenciones, acciones judiciales, intimidaciones, censura y legislación contraria a la libertad de expresión. También se ha incluido en algunos casos las acciones positivas que han tenido lugar, incluidas la sanción de leyes de acceso a la información,  la derogación de las leyes de desacato en un país del hemisferio y la existencia de proyectos legislativos o decisiones judiciales favorables al pleno ejercicio de la libertad de expresión. 

3.            En este Capítulo están reflejados los datos correspondientes al año 2003. La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión recibe de distintas fuentes[1] información que da cuenta de las situaciones relacionadas con la libertad de expresión en los Estados del hemisferio. Una vez recibida la información, y,  tomando en consideración la importancia del asunto, se procede a su análisis y verificación. Finalizada esta tarea, se la agrupa de acuerdo con las categorías antes señaladas y la Relatoría, a los efectos de este Informe, reduce la información a una serie de ejemplos paradigmáticos que buscan reflejar la situación de cada país vinculada al respeto y ejercicio a la libertad de expresión, señalando también las acciones positivas encaradas y los retrocesos en esta materia. En la mayoría de los casos citados, se citan las fuentes que los originaron. Es pertinente aclarar que la situación en los Estados cuyo análisis se ha omitido se debe a que la Relatoría no ha recibido información al respecto, por lo que su omisión sólo debe ser interpretada en ese sentido.

4.            Por último, la Relatoría desea, por un lado, agradecer la colaboración de cada uno de los Estados y de la sociedad civil de las Américas en su conjunto por el envío de información sobre la situación del ejercicio de la libertad de expresión. Pero, por otro lado, la Relatoría insta a que en el futuro se continúe y aumenten estas prácticas para enriquecer los futuros informes.

B.                      Evaluación

5.                  El ejercicio de la libertad de pensamiento y expresión en el hemisferio continuó experimentando durante el año 2003 el mismo tipo de problemas que han sido mencionados por la Relatoría en los últimos años. Cuba continúa siendo el país del hemisferio donde se puede afirmar, categóricamente, que no hay libertad de expresión, sobre todo teniendo en cuenta los acontecimientos ocurridos en el 2003 y que se detallan más abajo.

6.                  De acuerdo con lo que se refleja en este informe, se han vuelto a presentar casos de asesinatos de periodistas como consecuencia del ejercicio de sus funciones. En este sentido, la Relatoría recuerda que la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión, elaborada por la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión y adoptada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos[2] es muy clara en ese sentido, en el Principio 9: “(..) los asesinatos de comunicadores sociales violan los derechos de las personas y coartan severamente la libertad de expresión”. En tres oportunidades la Relatoría señaló su preocupación por esta situación mediante comunicados de prensa, particularmente en casos ocurridos en Colombia y Brasil. Los asesinatos relevados en este informe ascienden a siete, aunque es pertinente señalar que hubo otras muertes de comunicadores sociales cuya relación con su actividad no se aclaró suficientemente como para que puedan ser consideradas como ataques a la libertad de expresión, sin perjuicio de lo condenable que resulta cualquier asesinato.

7.                  Las agresiones físicas y amenazas también continúan afectando el pleno ejercicio de la libertad de expresión. El mencionado Principio 9 también se hace eco de estas situaciones como situaciones que restringen este derecho fundamental. Si bien es cierto que en muchos países se puede constatar una situación de amplia discusión y crítica a través de los medios de comunicación hacia las políticas gubernamentales, no es menos cierto que esa legítima actividad trae como consecuencia agresiones o amenazas que son inaceptables en una sociedad democrática. Un fuerte debate y crítica a las acciones de los gobiernos a través de la prensa se constata en varios países del hemisferio, pero en Venezuela, Haití y Guatemala se constatan agresiones en perjuicio de los periodistas y ataques a las instalaciones de medios de comunicación que estarían motivados en tales críticas.

8.                  Se produjeron este año manifestaciones sociales en la vía pública en varios países del hemisferio. Muchas de ellas terminaron en hechos de violencia, a los que no escaparon como víctimas, los periodistas, camarógrafos y empleados de medios de comunicación que cubrían estos eventos. Situaciones de este tipo se constataron en Venezuela, Haití, Guatemala, Perú, Argentina y Bolivia.

9.                  Sin perjuicio que en estas agresiones pudieran no estar involucrados de manera directa agentes de los Estados, la Relatoría destaca que es una obligación que emana de la Convención Americana no sólo el respeto de los derechos humanos sino también el garantizar su ejercicio. Por ello, tal como dice la Declaración de Principios en el Principio 9, “es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada”. La Relatoría exhorta una vez más a que los Estados pongan todos los mecanismos legales adecuados para el cumplimiento de este deber, a fin de poner indubitablemente su voluntad en garantizar el libre ejercicio de la libertad de expresión. La impunidad de estos hechos debe erradicarse en el hemisferio.

10.              También se continuaron presentando en el hemisferio acciones judiciales que pueden tener un efecto disuasivo para el ejercicio de la libertad de expresión. Procesos penales contra quienes critican asuntos de interés público, ya sea utilizando la figura del desacato, o los delitos como calumnias, injurias o difamación criminal, persisten en el hemisferio, como lo demuestran los casos que se mencionan en Panamá, México, Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Jamaica, Paraguay, República Dominicana y Venezuela.

11.              Estos procesos penales son factibles dado que muchos Estados miembros siguen manteniendo en su legislación el delito de desacato. Durante el año 2003, sólo Perú adecuó su legislación al Principio 11 de la Declaración de Principios. En el caso de Chile, a pesar de que la Relatoría había constatado en diciembre de 2002 la existencia de un proyecto que derogaba el delito de desacato vigente en el Código Penal y en el Código de Justicia Militar, la discusión en el Congreso fue postergada en repetidas oportunidades. Es de destacar que en Honduras, el Fiscal General de la Nación promovió una acción de inconstitucionalidad del delito de desacato. En cambio, en Venezuela, la Suprema Corte ratificó la vigencia del desacato, contradiciendo así las recomendaciones de la CIDH, hecho que fue motivo de preocupación de la Relatoría mediante un comunicado de prensa. Es pertinente insistir en esta oportunidad sobre la necesidad de que los Estados miembros adecuen su legislación penal de acuerdo a las recomendaciones emanadas de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión.

12.              El Principio 8 de la Declaración establece claramente: “Todo comunicador social tiene derecho a la reserva de sus fuentes de información, apuntes y archivos personales y profesionales”. Tal como surge de la información recolectada por la Relatoría, en Estados Unidos, México, Honduras, Guatemala y Perú se constataron acciones de autoridades contrarias a ese principio. Sin perjuicio de que no puede hablarse de una práctica generalizada, la Relatoría exhorta a que ellas no se multipliquen.

13.              El acceso a la información pública, que se puso de relevancia durante el 2003 mediante la resolución AG/RES.1932 (XXXIII-O/03) de la Asamblea General como un elemento importante para el fortalecimiento de la democracia, siguió instalado como tema en la agenda de muchos de los Estados miembros. Sin embargo, han sido escasas las reformas legislativas en esta materia. En México se siguió un auspicioso progreso en esta materia, con la puesta en marcha de una ley en el ámbito federal y con, por lo menos, la presentación de proyectos en todos los Estados mexicanos. Perú también continuó avanzando en su proceso de implementación de normas sobre acceso a la información pública, al igual que Jamaica y Nicaragua.

14.              Sin embargo, el 2003 marcó un estancamiento de los procesos legislativos en Guatemala y Argentina que no convirtieron en ley proyectos que se encontraban en sus respectivos Congresos. También se ha dictado jurisprudencia restrictiva para el acceso a la información pública, de acuerdo con lo constatado por la Relatoría. En Panamá, Chile y Estados Unidos distintos jueces han interpretado restrictivamente la posibilidad de acceder a la información pública en contradicción con lo establecido por el Principio 4 de la Declaración de Principios.

15.              Al igual que se expresó en el informe anual del año 2002, durante este año la Relatoría continuó observando con preocupación la posibilidad de que los medios de comunicación no siempre actúen responsable o éticamente. No está de más reiterar, sin embargo, que los medios de comunicación son principalmente responsables ante el público y no ante el Gobierno. Esta es su función primordial en una democracia: informar al público, entre otros, de las medidas adoptadas por el Gobierno.

16.              La autorregulación de los medios de comunicación es un desafío que deben afrontar, dado que la amenaza de imposición de sanciones legales por la adopción de decisiones periodísticas basadas esencialmente en cuestiones subjetivas o juicios profesionales suscitaría también un efecto inhibitorio en los medios, impidiendo la divulgación de información de legítimo interés público. Los periodistas y los propietarios de los medios de comunicación deben tener presente tanto la necesidad de mantener su credibilidad ante el público, factor esencial para su perdurabilidad, como el importante rol que la prensa cumple en una sociedad democrática. En el Plan de Acción de la Tercera Cumbre de las Américas celebrada en abril de 2001, en la ciudad de Québec, Canadá, los Jefes de Estado y de Gobierno expresaron que los Gobiernos fomentarán la autorregulación en los medios de comunicación.

17.              El Principio 12 de la Declaración de Principios expresamente señala que los monopolios u oligopolios en la propiedad y control de los medios de comunicación deben estar sujetos a leyes antimonopólicas por cuanto conspiran contra la democracia al restringir la pluralidad y diversidad que asegura el pleno ejercicio del derecho a la información de los ciudadanos. La concentración de la propiedad de los medios de comunicación es una práctica que impide la expresión plural y diversa de los distintos sectores de la sociedad. Esta es una práctica que, dada las denuncias que recibe la Relatoría al respecto, parece estar creciendo en el hemisferio. Ante ello, la Relatoría insiste en el cumplimiento del mencionado principio.

18.              Finalmente, y tal como ha sido señalado en informes anteriores, la Relatoría sigue considerando que es necesaria una mayor voluntad política por parte de los Estados miembros para llevar adelante reformas en sus legislaciones que garanticen a las sociedades un amplio ejercicio de la libertad de expresión e información. La democracia requiere de una amplia libertad de expresión y ésta asimismo no puede profundizarse si continúan vigentes en los Estados mecanismos que impiden su amplio ejercicio. La Relatoría reitera la necesidad de que los Estados asuman un compromiso más sólido con el respeto a este derecho para de esta manera lograr la consolidación de las democracias del hemisferio

C.             Situación de la libertad de expresión en los Estados miembros

            ARGENTINA

            Amenazas y agresiones

19.            La Relatoría recibió información sobre amenazas y agresiones a periodistas, algunas de ellas perpetradas por agentes oficiales en el marco de manifestaciones populares.

20.            La Relatoría también ha constatado, según la información recibida, que los periodistas que trabajan en el interior del país[3] sufren amenazas, agresiones y hostigamiento que merecen especial atención por parte de las autoridades. Se exponen aquí algunos de los principales casos de agresiones reportados durante el año 2003.

21.            La Relatoría fue informada sobre agresiones y amenazas contra Clara Britos, propietaria y directora del periódico La Tapa, de Guernica, localidad situada al sur de la capital argentina. Ya en su informe anual del 2002, la Relatoría había reportado la situación de Britos. Durante el 2003, a solicitud de la Relatoría el Estado informó de que el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires había reportado que no se había presentado una denuncia formal en relación con un incendio denunciado por Britos  y que éste no fue atendido por los bomberos sino por los moradores. Asimismo, se informó de que el peritaje no pudo comprobar la causa ni el origen del incendio[4]. La periodista solicitó asilo político al Gobierno Español invocando razones humanitarias ante la persecución y amenazas que dice sufrir por parte de la policía y el poder político[5]. Ante la persistencia de las amenazas, la Relatoría continuará observando este caso.

22.            El 25 de febrero de 2003, en la ciudad de Buenos Aires, resultaron heridos varios reporteros que cubrían el desalojo de cien personas del edificio Padelaide, considerado en peligro de derrumbe. El operativo generó enfrentamientos entre efectivos policiales y los desalojados. En el marco de esta situación, varios efectivos de la Guardia de Infantería de la Policía Federal golpearon a Julián Sequeira, camarógrafo del programa Punto Doc del canal América TV, hasta producirle una fractura en la nariz. Sequeira fue detenido en la Comisaría 14a, antes de ser trasladado por personal policial al hospital. Su Cámara y los videocasetes con las imágenes del desalojo desaparecieron. Maximiliano García Solla, también del programa Punto Doc, fue detenido y liberado el mismo día, pero se le presentaron cargos por resistencia a la autoridad[6]. El camarógrafo Michael Carcachi, de América TV, quien estaba claramente identificado como periodista, también fue atacado con bastones por efectivos policiales mientras tomaba imágenes a un joven herido[7].

23.            El 6 de marzo de 2003, Christian Frolich, reportero gráfico del diario Crónica, fue agredido por agentes de la Policía Federal en el marco de una manifestación de vendedores ambulantes en el barrio de Once.  De acuerdo con la información recibida, el periodista recibió patadas en los tobillos y golpes de puño por parte de los policías en el momento en que intentaba fotografiar la actuación de los efectivos para reprimir la manifestación.[8]

24.            El 26 de marzo de 2003, al menos cinco comunicadores fueron agredidos por efectivos de la Policía Federal Argentina frente al Congreso de la Nación. Las agresiones se produjeron en momentos en que el Senado decidía si expulsaba o no al legislador Luis Barrionuevo, del Partido Justicialista. Carlos Alberto Márquez y Arturo Núñez del Canal 26, así como Javier Caudana y Guillermo Panizza, de Telefé, fueron golpeados. Un productor del programa Kaos en la Ciudad, del Canal 13, denunció que la policía le había arrojado gas paralizante en la cara.[9]

25.            El 21 de abril de 2003 efectivos de la Policía Federal Argentina agredieron y detuvieron a trabajadores de la prensa durante incidentes ocurridos frente a una fábrica textil ubicada en el centro de la ciudad de Buenos Aires. Unas tres mil personas se habían reunido frente a la fábrica para reclamar contra el desalojo de los trabajadores de la planta. Varios periodistas que cubrían el hecho fueron detenidos y golpeados.  Según la información recibida, Martín Ciccioli y el camarógrafo Alfredo Guirlanda, del programa Informe Central del canal América, recibieron impactos de balas de goma. El corresponsal de la cadena estadounidense Telemundo, Edgardo Esteban, iba a ser detenido por la policía pero sus colegas intervinieron para evitar el arresto. El periodista Miguel Bonasso, del diario PÁGINA/12, fue cercado durante dos horas y media por efectivos y un grupo de personas en una estación de combustible cercana a la fábrica.[10]

26.            El 14 de mayo de 2003, Marcelo López, periodista de América 2, y su camarógrafo, fueron agredidos por algunos partidarios del Expresidente y entonces candidato a la Presidencia, Carlos Menem frente a una casa en la que se encontraba Menem. Parte del equipo del canal resultó dañado. Según la información recibida, ambos comunicadores fueron expulsados por la policía.[11]

27.            El 12 de agosto de 2003, en la provincia de San Luis, los periodistas Damián Cukierkorn, Ariel Burta, del programa 'Periodistas' de América TV, y Mauricio Conti, trabajador de prensa local, fueron agredidos e intimidados por custodios del gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, luego de tomar imágenes en un establecimiento que sería propiedad del gobernador[12]. Según la información recibida, los comunicadores estaban investigando el desvío de un río que supuestamente había sido realizado por Rodríguez Sáa para su beneficio. Los periodistas fueron invitados a pasar a la propiedad por el personal de la misma, pero una vez dentro, se les identificó como miembros del programa Periodistas. Los reporteros debieron marcharse, pero unos minutos después, y ya fuera de la propiedad, se percataron de que eran perseguidos por un auto conducido por trabajadores del Gobernador quienes los empujaron con su auto y los obligaron a detenerse. Los sujetos se bajaron del auto con armas cortas, los insultaron y sacudieron a Mauricio Conti. Luego los dejaron marcharse[13].

28.            El 28 de noviembre de 2003, por la madrugada la periodista Adriana Rivero, conductora del programa Primer Contacto en RLV1 Radio Regional, de Las Varillas, provincia de Córdoba, fue avisada que su vehículo se estaba incendiando. El informe pericial de la Policía de Córdoba señaló que el artefacto que provocó el incendio fue una bomba molotov. Rivero había recibido numerosas amenazas anónimas telefónicas desde dos semanas antes del atentado. La periodista relacionó las amenazas y el atentado con denuncias que había difundido sobre asuntos relacionados con el gobierno local[14].

            Acciones judiciales

29.            El 6 de marzo de 2003, un juez federal libró un pedido de captura internacional contra la periodista Olga Wornat, en el marco de una causa por calumnias e injurias planteada por el senador Eduardo Menem por la publicación del libro "Menem, la vida privada". Wornat, quien reside en México no se presentó a declarar como imputada.[15]

30.            La Corte Suprema de Justicia confirmó en mayo de 2003, la sentencia de primera instancia a favor de José Luis Chilavert, en un juicio por calumnias e injurias planteada por el arquero paraguayo contra la desaparecida revista Humor, en 1995. La sentencia obligaba a la revista a resarcir 10.000 pesos por daño moral fijados por la Sala B de la Cámara de Apelaciones en lo Comercial. La causa la motivó una publicación del 20 de septiembre de 1995 titulada “Chilavert nunca dice lo que dice”[16].

31.              El 28 de mayo de 2003 fueron allanadas  las oficinas del periódico La Nación. La medida fue ordenada por la Justicia Federal de la capital. La empresa puso a disposición del juzgado la documentación solicitada, pero informó que no se le había solicitado con anterioridad. La medida fue criticada por algunas organizaciones locales e internacionales[17] dado que podría estar vinculada con presiones ejercidas contra el medio.
 

            Legislación

32.            El 8 de mayo de 2003, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto que desarrolla el derecho de acceso a la información pública que fue incorporado a la Constitución Nacional en 1994[18] y que permite a los ciudadanos acceder a datos de organismos oficiales y a información clasificada de más de 10 años que guarda el Estado. Sin embargo, el proyecto se demoró en la Comisión de Asuntos Constitucionales y Juicios Político del Senado[19]. En octubre, el presidente Néstor Kirchner emitió un decreto para que cualquier persona pudiera tener libre acceso a la información del Gobierno o de cualquier entidad que reciba subsidios o aportes del Estado, salvo en ciertos casos, como cuando la información es reservada por cuestiones de seguridad, de defensa nacional o protegidas por el secreto bancario o fiscal[20]. Sin perjuicio de este decreto, la Relatoría impulsa al tratamiento en el Senado de la respectiva ley hasta su sanción y promulgación.

            Restricciones indirectas

33.            La Relatoría recibió información relacionada con una presunta instancia de distribución de publicidad oficial con base en criterios discriminatorios en una provincia Argentina. El Sr. Rajneri, accionista mayoritario de la Editorial Río Negro, S.A., ubicada en la Ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, interpuso un recurso ante la Corte Suprema de Argentina alegando que el gobierno de la provincia de Neuquen empleó un criterio discriminatorio en su distribución de la publicidad oficial al eliminar la publicidad que venía difundiendo desde hacía varios años en el periódico luego de que éste publicara una denuncia de corrupción que involucraba a funcionarios del gobierno neuquino[21].

BELICE

            Amenazas

34.            El periodista de investigación Melvin Flores, de nacionalidad hondureña, se vio forzado a abandonar el país tras recibir varias amenazas. Flores recibió intimidaciones telefónicas el 7 de febrero de 2003 luego de publicar una información sobre supuestos actos de corrupción de funcionarios públicos beliceños en el Semanario Amandala. Ese mismo día, dos sujetos se acercaron a su esposa para informarle que deseaban sostener una reunión privada con el periodista. Luego, se vio a los mismos sujetos vigilando la casa[22].

            BOLIVIA

            Amenazas y agresiones

35.            El 21 de enero de 2003, el periodista gráfico Jorge Landaeta, del periódico Los Tiempos y el periodista Javier Alanoca de Radio Fides, fueron víctimas de una agresión por parte de un policía, cuando cubrían una manifestación.[23] Al día siguiente, trabajadores de la prensa boliviana organizaron una protesta por estas agresiones en la Plaza Murillo, en La Paz, que fue dispersada por la policía con golpes y gases. Debido a la situación social, la Plaza Murillo era considerada por los organismos de seguridad del Estado como un área de seguridad a la cual no se permitía el ingreso de persona o entidad alguna para efectuar ningún tipo de protesta social. Días después, cuando las organizaciones e instituciones de trabajadores de prensa de todo el país anunciaron una marcha para el 31 de enero, en protesta por la supuesta intromisión y las presuntas presiones políticas a los medios, oficiales del gobierno anunciaron que se permitiría la demostración.

36.            El 12 de febrero de 2003, el camarógrafo Toribio Kanki de UNITEL fue herido de bala en el tobillo derecho mientras grababa los incidentes de una manifestación pública. Durante los mismos hechos, el Periodista Gonzalo Rivera, del mismo medio, fue agredido a golpes y puntapiés por civiles. Fernando Ormaechea, camarógrafo de Bolivisión, fue golpeado y pateado por civiles quienes intentaron quitarle el equipo. Los canales Siete y Bolivisión interrumpieron hasta el día siguiente las transmisiones para garantizar la seguridad de las instalaciones y del personal[24]. El 13 de febrero, el fotógrafo Juan José Torrejón de La Prensa, resultó herido cuando el cobertor de una granada de gas lacrimógeno impactó en su pierna.[25]

37.            En septiembre y octubre de 2003, la ciudad de El Alto, de La Paz, fue escenario de varias manifestaciones. Según la información recibida por la Relatoría, en el transcurso de varias semanas, varios periodistas que pretendían cubrir estas demostraciones fueron objeto de agresiones por parte de manifestantes lo que llevó al periódico La Razón a tomar la decisión de no cubrir más las movilizaciones alteñas[26]. Las manifestaciones se intensificaron a partir del 11 de octubre y tuvieron como resultado más de 70 muertos y 200 heridos. En este contexto, el 15 de octubre, la planta de transmisión de Radio Pío XII y el Canal 13 Universitaria de Televisión, ubicada en Oruro, al sur de La Paz, fue objeto de un atentado con explosivos que impidió a ambos medios continuar con sus transmisiones. Este hecho motivó un comunicado de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión[27]. La Red Educación Radiofónica de Bolivia (Red ERBOL), de la cual Radio Pío XII forma parte, habría recibido, con anterioridad al atentado, varias amenazas en contra de sus periodistas[28]. Ese mismo día, Eduardo pinzón, camarógrafo de Radio Televisión Española, fue atacado por simpatizantes del Movimiento al Socialismo (MAS), y Canal 36-Cadena A de televisión y Radio Televisión Popular también suspendieron sus transmisiones durante varias horas tras haber recibido amenazas[29].

            BRASIL

            Asesinatos

38.            Nicanor Linhares Batista fue asesinado alrededor de las 8 p.m. del 30 de junio de 2003, mientras grababa su programa diario Encontro Politico (Encuentro Político). De 42 años de edad, Linhares Batista era propietario y gerente de la Rádio Vale do Jaguaribe, de la ciudad de Limoeiro do Norte. Según la información recibida, los asesinos irrumpieron en el estudio, le dispararon varios tiros a quemarropa y huyeron en una motocicleta. Linhares fue llevado al Hospital Público de Limoeiro do Norte pero se le declaró muerto al llegar[30]. Según la información recibida Linhares Batista era conocido como un periodista controvertido que solía enfrentar a la administración pública local y había sido hostigado previamente por esa razón. El asesinato del comentarista motivó un comunicado del Relator para la Libertad de Expresión condenando el hecho[31].

39.            Las investigaciones policiales llevaron a la aprehensión en agosto de cinco personas entre ellas el sargento del Ejército Edésio de Almeida, sospechoso de haber fungido como intermediario en el asesinato. El 10 de octubre de 2003 se detuvo, además, a Francisco Lindenor de Jesús Moura Júniro, quien confesó haber recibido un pago por asesinar a Linhares. El 20 de octubre de 2003, el Ministerio Público denunció como presuntos autores intelectuales al juez del Tribunal Regional Federal de la Quinta Región, José María Lucena y a su esposa, la intendente de Limoeiro do Norte, Arivan Lucena. Al momento de realizarse este informe otros tres sospechosos se encontraban en fuga[32].

40.            El 23 de julio de 2003, el reportero gráfico brasileño Luiz Antônio da Costa, quien trabajaba para la revista Epoca, propiedad de Editora Globo S.A, fue asesinado a tiros en São Bernardo do Campo, en el Estado de San Pablo cuando tomaba fotos de una invasión por parte de unas siete mil personas a un terreno de una compañía automotriz. Según la información recibida, algunos líderes de las familias que ingresaron al terreno hablaban con los periodistas cuando unos tres sujetos llegaron y dispararon a da Costa. La policía detuvo a tres sospechosos el 30 de julio. Uno de ellos confesó haber matado al fotógrafo accidentalmente cuando apuntaba a su cámara. Según la confesión del sospechoso, los tres sujetos sospechaban que da Costa había tomado fotografías durante un robo que ellos acababan de realizar[33].

            Acciones judiciales

41.            En agosto de 2003 fue detenido, en la ciudad de Campos en el estado de Río de Janeiro Alvanir Ferreira Avelino, editor del periódico Dois Estados, de la ciudad de Miracema, a quien se le impuso una condena de 10 meses y 15 días de cárcel por los delitos de difamación y calumnia, confirmada el 3 de julio del 2001 por la Segunda Cámara Criminal del Estado de Río de Janeiro. La denuncia se fundamentó en dos artículos escritos en 1998 y 1999, en los que el periodista cuestionaba las sentencias de un juez[34].

            Investigaciones

42.            El 15 de septiembre de 2003, un expolicía militar del estado de Mato Grosso, centro del Brasil, confesó haber asesinado a Domingos Sávio Brandão, propietario del diario Folha do Estado. Además señaló que un expolicía civil y empresario del juego clandestino habría sido el autor intelectual. Brandão fue asesinado el 30 de septiembre del 2002 en la ciudad de Cuiabá. Durante los dos años anteriores al hecho, el diario de Brandão había publicado denuncias sobre el crimen organizado en Mato Grosso[35].

43.            El 27 de septiembre de 2003, el Tribunal del Jurado de Itabuna, en el estado de Bahia, condenó al policía civil Mozart de Costa Brasil a 18 años de prisión por haber asesinado, el 14 de enero de 1998, al propietario y director del semanario A Regiao, Manoel Leal de Oliveira[36]. Thomaz Iraci Guedes, acusado de participar en el caso, fue absuelto el 25 de septiembre. Un tercer acusado continuaba prófugo al finalizarse este informe.

 

            Acceso a la información

44.            En el mes de julio de 2003 se dio a conocer la decisión una jueza federal de Brasilia, quien ordenó al Ejército brasileño abrir sus archivos y divulgar informaciones sobre un grupo guerrillero que surgió en la Amazonia durante el régimen militar (1964-1985). La decisión fue motivada por una solicitud presentada por los familiares de 22 guerrilleros considerados como desaparecidos. Se determinó que los solicitantes tienen derecho a conocer el lugar donde fueron sepultados sus familiares y recibir los respectivos certificados de defunción.[37]

            CANADÁ

            Acciones positivas

45.            El 24 de junio de 2003, una Corte Superior de Justicia desestimó una demanda de libelo por $2.700 millones, planteada por la Asociación de Policía de Toronto en contra del Toronto Star Daily Newspapers Ltd. La demanda fue motivada por una serie de reportajes publicada en el Toronto Star en la que se hacía referencia a diferencias en el trato que la policía daba a los afrodescendientes, y que fue elaborada con base en datos de la policía[38].

            CHILE

            Agresiones

46.            El 3 de septiembre de 2003, Domingo Kokisch, ministro de la Corte Suprema, citó a su despacho a la periodista Ximena Marré y al editor Mario Ovalle, ambos del periódico El Mercurio, para aclarar una información publicada en ese medio sobre un caso de robo de información financiera clasificada. Durante esa reunión, Kokisch habló con los periodistas en tono agresivo y preguntó a la periodista Marré quiénes habían sido sus fuentes de información para dicha nota. La periodista se negó a responder y el magistrado procedió a expulsarlos de su despacho. A la salida, Kokisch empujó a Ovalle y le lanzó una bofetada que el editor esquivó. Días después, Kokisch manifestó lamentar los hechos en cuestión y en reunión sostenida con el director responsable de El Mercurio, Juan Pablo Illanes, expresó en forma personal sus disculpas por el incidente. El 9 de septiembre de 2003, el director del periódico La Nación, Alberto Luengo, reveló que el 7 de enero de 2003, Luis Narváez, periodista de La Nación Domingo, fue golpeado y amenazado por Kokisch por haberle preguntado acerca del análisis que la Corte Suprema estaba realizando sobre el desafuero de cuatro diputados de la Concertación, supuestamente vinculados a un caso de corrupción. Narvaéz dijo que no denunció el hecho en su oportunidad por suponer que, ante la falta de testigos, nadie daría crédito a su testimonio.[39]

            Acciones Judiciales

47.            El 13 de enero de 2003, la Segunda Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago confirmó la incautación de todos los ejemplares de la biografía no autorizada Cecilia, la vida en llamas, del periodista Cristóbal Peña. La decisión confirmó así la resolución dictada el 2 de diciembre del 2002 por la jueza suplente del Primer Juzgado del Crimen de la capital chilena, Sandra Rojas, quien en el marco de un proceso por injurias dictó la orden de retirar todos los ejemplares de la biografía de las bodegas de Editorial Planeta y de los puntos de venta.[40] A finales de mayo de 2003, el Primer Juzgado del Crimen levantó la orden de incautación y cerró el caso, después de que los representantes de Peña solicitaran al tribunal que decretara el abandono del proceso por parte de la querellante.[41]

48.            El 23 de julio de 2003, un panel de jueces de la Corte de Apelaciones de Santiago, ordenó a Televisión Nacional de Chile (TVN) que no transmitiera un episodio de la serie documental Enigma programado para exhibirse ese mismo día. El programa investigaba y recreaba las circunstancias en torno del asesinato del abogado Patricio Torres Reyes, quien fue asesinado a puñaladas y quemado por dos prostitutas luego de un encuentro sexual en su oficina, el 17 de diciembre de 1999. La viuda de Torres  presentó un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Santiago para prohibir el programa, argumentando que violaba su derecho constitucional a la honra, y el de sus hijos[42]. Este hecho motivó un comunicado del Relator para la Libertad de Expresión del 29 de julio[43]. El 1 de octubre, la quinta sala de la Corte de Apelaciones rechazó el recurso de protección y levantó la censura del programa.

49.            El 16 de abril de 2003, la Sexta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago dio a conocer su rechazo de dos recursos de protección presentados contra la obra teatral Prat. El objetivo de los recursos era prohibir la presentación de la obra. La Sexta Sala argumentó que, de acogerlos, incurrían en un mecanismo de censura previa prohibido expresamente por la Constitución y por la Convención Americana de Derechos Humanos[44].

50.            El 31 de enero de 2003, fue condenado el empresario y panelista de televisión Eduardo Yáñez en primera instancia, por el delito de desacato contra la Corte Suprema. El juez fijó una pena de 61 días de reclusión y una multa de 11 Unidades Tributarias Mensuales (equivalente a 321.673 pesos o a unos US $460). Yáñez apeló la sentencia a la Corte de Apelaciones de Santiago, la cual lo absolvió el 2 de abril de 2003.[45]

51.            En octubre de 2003, una jueza del Segundo Juzgado del Crimen de Santiago decidió someter a proceso al director del diario La Nación, Alberto Luengo, y a la periodista Jazmín Jalilie, a raíz de una publicación en la que se informaba sobre supuestos problemas judiciales entre el futbolista Marcel Salas y su ex suegro Patricio Messen.  Los periodistas fueron acusados por el delito de calumnia en perjuicio del señor Messen[46].

            Legislación

52.            En su Informe Anual de 2002, el Relator señaló su complacencia sobre la existencia de dos proyectos de ley dirigidos a la derogación de las leyes de desacato.  Particularmente, el 26 de agosto del 2002, el Presidente Lagos envió al Congreso, con carácter urgente, el Proyecto de Ley Presidencial 212-347, que eliminaría todas las restantes leyes de desacato de la legislación chilena.

53.            El 6 de marzo de 2003, en una misiva dirigida a la Ministra de Relaciones Exteriores de Chile, Soledad Alvear, el Relator le manifestó su preocupación por declaraciones del Presidente Ricardo Lagos sobre su intención de eliminar el carácter de “urgencia simple” al proyecto de ley. El Estado respondió a la inquietud del Relator, por medio de su misión permanente ante la OEA, el 25 de marzo. En su respuesta, el Estado señaló que el plazo de vigencia había expirado en enero de 2003. No obstante, aseguró que el Ministerio Secretaría General de Gobierno de Chile gestionaría la inclusión del proyecto sobre desacato entre las iniciativas con carácter de urgente que despacharía para trámite parlamentario.

54.              El Relator considera que, si bien el proyecto ha tardado más de un año y medio sin aprobarse en definitiva desde su presentación, es sumamente auspicioso el que el 9 de diciembre de 2003, la Cámara de Diputados de Chile aprobara con amplísima mayoría el proyecto de ley que derogaría el desacato de los códigos Penal y de Justicia Militar. Al finalizarse el presente informe, la propuesta había sido trasladada al Senado, donde debe cumplir su segundo trámite constitucional.

55.              A pesar de los pasos tendientes a la derogación de las leyes de desacato, la Relatoría recibió información sobre la existencia de otro proyecto relacionado con la protección del honor y la privacidad de las personas. La Relatoría hace un llamado a los diputados para que tomen en consideración los estándares internacionales y la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión durante la discusión del proyecto, de manera que sea compatible con el ejercicio pleno y desinhibido de la libertad de expresión.

            COLOMBIA

            Asesinatos

56.            El asesinato de comunicadores sociales es la manera más brutal de silenciar la crítica y de atentar no solo contra la vida, sino también contra la libertad de expresión. Durante el año, la  Relatoría para la Libertad de Expresión recibió información sobre diez muertes violentas de periodistas en Colombia. En el presente informe no se incluyen todos, no porque no fueran relevantes, sino porque en algunos casos hubo detalles que no fue posible confirmar o esclarecer al concluirse el informe. Por esta razón y tomando en cuenta el complejo contexto del conflicto en Colombia, se mencionan aquellos casos en los que, de acuerdo con la información recibida, la muerte de los comunicadores muestra una clara relación con su ejercicio de la libertad de expresión. No obstante, la Relatoría espera que los detalles de todas las muertes sean investigados, y que se logre identificar y sancionar a los responsables tal y como recordó el Relator al Estado colombiano en dos comunicados: uno de ellos, el 18 de marzo y el otro, el 1 de mayo[47].

57.            El 18 de marzo de 2003, en el departamento de Arauca, el periodista Luis Eduardo Alfonso Parada fue asesinado por desconocidos que se movilizaban en una motocicleta, quienes le dispararon tres veces cuando esperaba que el celador le abriera la puerta de  la emisora Meridiano 70, para la que trabajaba.  Alfonso Parada había trabajado durante diez años en Arauca y al momento del asesinato se desempeñaba como corresponsal de El Tiempo y como codirector del noticiario Actualidad Informativa de Meridiano 70.  Alfonso Parada se caracterizaba por hacer denuncias de corrupción, reportar sobre el conflicto armado  y realizar comentarios en los que cuestionaba la gestión administrativa, razón por la cual había recibido amenazas. El periodista se había acogido al Programa de Protección de Periodistas del Ministerio del Interior[48]. En junio, en Arauca, fueron detenidos tres sospechosos por la muerte de Alfonso Parada[49].

58.            En la mañana del 7 de abril de 2003, el cadáver  de José Emeterio Rivas fue hallado, junto al de un estudiante, a un costado de la vía que conduce a Barrancabermeja, departamento de Santander. Rivas trabajaba como gerente técnico de la emisora comunitaria Calor Estéreo 91.2 e igualmente se desempeñaba como director del programa Las Fuerzas Vivas. Días antes de su muerte, Rivas había denunciado un atentado en su contra. El periodista había sido objeto de amenazas, por lo que se había acogido al programa de protección a periodistas del Ministerio del Interior y de Justicia en enero de 2001 y se le había asignado un escolta. Sin embargo, en la semana de su muerte, Rivas prescindió de la seguridad. [50] El 11 de julio, fueron detenidos tres funcionarios de la alcaldía de Barrancabermeja: Juan Pablo Ariza, Fabio Pajón Lizcano y Abelardo Rueda Tobón[51]. También se dictó un auto de detención contra el alcalde de Barrancabermeja, Julio César Ardila Torres, por su presunta participación en el asesinato[52]. El 17 de septiembre, Ardila Torres se puso a disposición del Fiscal General de Colombia, Luis Camilo Osorio. La Fiscalía General de Colombia dictó el 24 de septiembre una orden de detención sin fianza contra Ardila, por su presunta participación en el asesinato de cinco personas, entre ellas, Rivas[53]. El alcalde alegó su inocencia[54].

59.            Durante la noche del 28 de abril de 2003, en la ciudad de Neiva, en el departamento de Huila, el periodista Guillermo Bravo Vega, fue asesinado por un sicario que ingresó a su casa y le propinó tres impactos de bala. El periodista era conocido por su trabajo en el campo económico y político y había obtenido varios premios periodísticos. Bravo había denunciado actos de corrupción en la administración municipal. Bravo había sido objeto de amenazas anteriormente[55]. Al momento del crimen, trabajaba en forma independiente en el programa Hechos y Cifras y era columnista del periódico Tribuna del Sur.

60.            El 29 de abril de 2003 por la mañana, el periodista Jaime Rengifo Revero fue asesinado en la ciudad de Maicao, Guajira, al norte de Colombia. Según la información recibida, un sujeto le propinó cinco disparos en el Hotel Venecia, donde el periodista vivía desde hacía tres años y donde el asesino se había hospedado una noche antes con el nombre de Luis Alfredo Gómez. Rengifo era propietario de la empresa Casa Editorial El Guajiro, que dirigía el periódico El Guajiro y producía el programa radiofónico Periodistas en acción, que se transmitía por radio Olímpica[56]. En su radio revista, el periodista denunciaba la delincuencia de Maicao[57]. Rengifo había recibido amenazas con anterioridad[58].

            Secuestros

61.            El 18 de enero de 2003, en la zona limítrofe con Panamá, fueron secuestrados, por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el periodista estadounidense Robert Pelton, quien realizaba un trabajo para National Geographic Adventure, y sus dos compañeros estadounidenses Mark Wedeven y Megan Smaker. [59] El 23 de enero fueron liberados en la zona de Chocó, al Sur de la frontera panameña.[60]

62.            El 21 de enero de 2003, el reportero gráfico estadounidense Scott Dalton, la periodista británica Ruth Morris y el chofer Madiel Ariza, fueron secuestrados. Los comunicadores realizaban un reportaje para el periódico Los Angeles Times sobre la situación de orden público en el departamento de Arauca, en el Este de Colombia. Ariza fue liberado al día siguiente. El Ejército de Liberación Nacional (ELN) se atribuyó el secuestro.[61] Los dos reporteros fueron liberados luego de 11 días de cautiverio.[62]

63.            El 26 de enero de 2003, fueron secuestrados el periodista Ramón Eduardo Martínez, el camarógrafo Duarley Rafael Guerrero y los técnicos Mauricio Vega y Rubén Darío Peñuela, de RCN televisión, y el fotógrafo independiente Carlos Julio García, cuando viajaban hacia Pueblo Nuevo, en el departamento de Arauca. Los comunicadores se dirigían a cubrir la posible liberación de Scott Dalton y Ruth Morris. El secuestro se atribuyó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Durante el cautiverio fueron amenazados con frases que les advertían que tendrían que retirarse de la profesión “si seguían con medios del gobierno”. Los aparatos de comunicación, las cámaras y el vehículo les fueron robados. Los comunicadores fueron liberados el 28 de enero.[63]

64.            El 12 de marzo de 2003, fue tomado como rehén Pedro Antonio Cárdenas, director de Noticias RCN Radio en el municipio de Honda, en el departamento de Tolima, por presuntos integrantes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Cárdenas fue secuestrado de su casa, en Tolima. Cuando era trasladado en un vehículo, éste fue interceptado por la policía, que logró liberar al comunicador y capturar a varios de los responsables. Días antes del secuestro, Cárdenas había denunciado supuestos lazos entre los miembros del concejo municipal y las AUC. Cárdenas había recibido amenazas el 2 de marzo por criticar a líderes municipales[64]. El periodista salió del país en abril.

65.            El 18 de agosto de 2003, fue secuestrado un equipo periodístico de El Tiempo conformado por la periodista Jineth Bedoya y el fotógrafo John Vizcaíno, en la población de Puerto Alvira en el departamento del Meta. El secuestro fue atribuido a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Los comunicadores intentaban indagar sobre la suerte de 70 familias desaparecidas. Fueron liberados cinco días después.[65]

            Agresiones y amenazas

66.            Durante el año, la Relatoría recibió información sobre las recurrentes amenazas de que han sido objeto comunicadores y medios colombianos en el marco del conflicto armado. Preocupa al Relator particularmente la situación de la región de Arauca, que durante el mes de marzo de 2003 vio huir a casi todos los comunicadores que trabajaban en la zona debido a las amenazas de los distintos grupos armados, quienes les exigieron marcharse en 48 horas y no regresar. Esto sucedió luego de que el  28 de marzo de 2003, el periodista Rodrigo Ávila, corresponsal de Radio Caracol, recibiera de parte de un desertor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dos listas con los nombres de 16 comunicadores. Una de las listas procedía de las FARC y la otra se atribuyó a los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), con la orden de que él y los otros quince periodistas abandonaran la ciudad o serían asesinados. En la segunda “lista negra” se incluían los nombres de Efraín Varela y Luis Eduardo Alfonso, asesinados en junio de 2002 y marzo de 2003 respectivamente. Trece periodistas regresaron cuatro meses después, bajo estrictas medidas de seguridad[66].

67.            Los periodistas amenazados son: Luiz Gedez de la emisora Voz del Cinaruco; Liz Neira Roncancio y Hernán Morales del Canal 4; Angel María León y Narda Guerrero de Radio DIC, Jineth Pinilla de Colombia Stereo; José Antonio Hurtado, Jefe de Prensa de la Gobernación; Henry Colmenares, director del periódico Nueva Frontera; Rodrigo Ávila, corresponsal del Canal Caracol; Carlos Pérez, corresponsal del canal RCN, Miguel Ángel Rojas, de Meridiano 70; Emiro Goyeneche de Saravena Stereo; Carlos Baez de 88.9 Tame; Soraida Ariza, corresponsal de Cinaruco; William Reyes, diputado de Arauca y Álvaro Baez, quien en ese momento se encontraba fuera del país[67]. Algunos de los periodistas habían recibido amenazas con anterioridad.[68]

68.            Las amenazas a los periodistas de Arauca fueron motivo de profunda preocupación para la Relatoría por el obvio peligro para la vida y la integridad física de los comunicadores y porque estas amenazas y el éxodo de comunicadores, constituyeron evidentes restricciones a la libertad de expresión de la sociedad.

69.            El 6 de mayo de 2003, en el departamento de Meta, dos sujetos dispararon tres veces contra el director y propietario de Noticias Ya de la emisora Calor Estéreo y corresponsal de Noticias Uno, José Iván Aguilar. El periodista sobrevivió al atentado con tan solo una herida superficial en el tórax.  Al día siguiente, el periodista huyó hacia Bogotá con su esposa y sus tres hijos. Aguilar no había sido amenazado previamente[69].

70.            En Neiva, el comunicador Diógenes Cadena, conocido como Albatros Moro, se vio forzado a salir de Huila luego de recibir amenazas contra su vida.  Cadena trabajaba para la emisora Huila Estéreo. El 29 de abril de 2003, un día después de que su colega Guillermo Bravo Vega fuera asesinado, Cadena recibió una llamada telefónica anónima en la que se le advertía que tenía tres días para marcharse de Neiva. El 3 de mayo, recibió otra llamada en su casa en la que se le amenazó: “Tiempo cumplido, tres días. Eres finado[70]”.  Cadena salió de la ciudad. El periodista dirigía el programa Hechos y cifras  y con frecuencia acusó a funcionarios departamentales y municipales por el supuesto malmanejo de fondos públicos[71].

71.            El periodista Adonai Cárdenas, corresponsal del diario El País de Cali, en Buenaventura, al occidente de Colombia, fue víctima de amenazas después de que el 2 de abril de 2003 publicara un artículo sobre la situación en esa ciudad desde la llegada de las AUC a la región y la relación de este grupo con grupos de delincuencia común del puerto. Cárdenas también dirige el programa Buenos días Buenaventura de la emisora local Radio Buenaventura y escribe una columna en el diario local Marea viva. Desde el año 2000, Cárdenas había recibido amenazas recurrentes[72].

72.            El 23 de septiembre de 2003, guerrilleros de las FARC dinamitaron la antena repetidora de Inravisión en el páramo de Las Domínguez, en los límites entre El Cerrito y Palmira (Valle). La estructura, de 170 metros de altura, cayó sobre la caseta en donde estaban los equipos de transmisión del canal regional Telepacífico, lo que originó la suspensión total de su transmisión. También se afectó la emisión de los canales Uno, A y Señal Colombia. El atentado provocó que buena parte de Valle, Cauca, Nariño y Chocó permaneciera sin televisón pública por varios días. El ataque produjo daños por unos cinco millones de dólares[73].

73.            El periodista Pedro Javier Galvis, del semanario La Noticia, de Barrancabermeja, fue amenazado el 15 de octubre de 2003 cuando dos sujetos en moto lo abordaron en una calle céntrica[74]. Los sujetos le dijeron que tenía una semana para marcharse de la ciudad, por lo que salió de inmediato.

74.            El 24 de octubre de 2003, el noticiario Noticolombia del canal local de cable CNC de la ciudad de Popayán, al Sur del país, recibió un sobre dirigido a los periodistas del informativo que contenía una amenaza. El mensaje exaltaba a un candidato a la vez que instaba a la muerte de sus enemigos. El 23 de octubre, el noticiario había emitido una noticia sobre el uso indebido del fax de una corporación pública para hacer propaganda política a favor de uno de los candidatos a la alcaldía[75].

75.            La periodista Yaneth Montoya Martínez, corresponsal del diario Vanguardia Liberal en Barrancabermeja, departamento de Santander al nororiente del país, fue amenazada el 22 de octubre de 2003. La Defensoría del Pueblo recibió una llamada anónima en la que advertían que la periodista Montoya estaba incluida en una lista de personas que las autodefensas (AUC) iban a asesinar. El 24 de octubre la periodista recibió una nueva amenaza en su casa”[76].  A raíz de las amenazas de muerte, en diciembre la periodista abandonó Barrancabermeja[77].

            COSTA RICA

        Investigación sobre el Asesinato de Parmenio Medina Pérez

76.            El Ministerio Público continuó con la investigación del asesinato del director del programa radiofónico La Patada, Parmenio Medina Pérez, ocurrido el 7 de julio del 2001. Entre diciembre del 2002 y enero de 2003 se levantaron cargos contra Luis Aguirre Jaime, supuesto autor material del crimen; Andrés Chaves Matarrita, de quien se sospecha haber colaborado con los homicidas y John Gutiérrez Ramírez, presunto mediador entre los autores materiales y los supuestos autores intelectuales. Otro supuesto autor material habría sido César Murillo, quien falleció el 17 de mayo del 2002 durante un enfrentamiento con los policías que atendieron el asalto a un banco[78].  El 26 de diciembre de 2003, la Fiscalía detuvo al empresario Omar Luis Chaves. En la madrugada del día siguiente también se apresó al sacerdote católico Mínor Calvo. La Fiscalía investiga a Calvo y Chaves como sospechosos de ser los autores intelectuales del asesinato de Medina[79]. El 28 de diciembre un juez penal les dictó una orden de prisión preventiva por seis meses[80].

            Acciones Judiciales

77.              El 17 de junio de 2003, Karla Herera Masís, codirectora del noticiario Telenorte, que se transmite en la Zona Norte del país, fue absuelta en un juicio por difamación. La demanda, se planteó a raíz de una serie de reportajes difundidos entre el 27 de mayo y el 1° de junio de 2003 relacionados con los manejos irregulares en un proyecto de vivienda social.

            Legislación

78.            La Relatoría ha recibido información constante sobre la tramitación en distintas comisiones y en el plenario de la Asamblea Legislativa de diversos proyectos relacionados con la libertad de expresión y el acceso a la información. Particularmente, ha sido informado sobre un Proyecto de Libertad de Expresión y Prensa -que pretende modificar algunos aspectos de la legislación vigente sobre delitos contra el honor, e incluir el secreto profesional-, así como del proyecto de reforma general al Código Penal.

            Acceso a la información

79.            La Relatoría recibió información sobre varios avances jurisprudenciales en materia de acceso a la información.

80.            El 4 de marzo de 2003, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia exigió a la Caja Costarricense del Seguro Social entregar una base de datos con información sobre pensiones al periódico La Nación.

81.            El 2 de mayo de 2003, el mismo tribunal constitucional, mediante el voto 2003-03489, dispuso que las cuentas bancarias de personas jurídicas privadas, cuando han recibido transferencias de aportaciones a las campañas de partidos políticos, no están cubiertas por el secreto bancario pues en ese caso la información sobre las cuentas deja de ser privada y se tornaría de interés público[81].

82.            El 1 de octubre de 2003, la Sala Constitucional resolvió que el Banco Hipotecario de la Vivienda debía entregar al periódico La Nación, una base de datos con la información sobre las personas que habían recibido subsidios para la construcción de viviendas de interés social[82].

            CUBA

83.            Durante el año 2003, la situación de la libertad de expresión en Cuba experimentó un profundo deterioro a raíz de la represión de las voces disidentes por parte del gobierno de Fidel Castro.

84.            La Relatoría ha expresado, de manera recurrente, en sus informes y comunicados, su preocupación por la violación sistemática de la libertad de expresión por la falta de una democracia pluralista en el país.

85.            Las autoridades cubanas siguen utilizando las prácticas de intimidación y hostigamiento dirigidas contra los periodistas independientes para acallar las críticas al gobierno. El año 2003 dista mucho de ser una excepción. Por el contrario, las prácticas represivas por parte del gobierno mostraron un despliegue mayor al de otros años.

           Detenciones

86.            En marzo de 2003, se dio una ola de detenciones en Cuba de personas que habían expresado su oposición a las políticas del gobierno de la Isla, en particular en lo relacionado con el derecho a la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos.

87.            Unos 80 disidentes cubanos fueron sentenciados, en procesos sumarísimos, a penas de prisión por períodos de 6 a 28 años. Estas sentencias se dictaron bajo la Ley de Protección de la Independencia Nacional y Economía de Cuba y la Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubanas[83].            Algunas de las condenas fueron confirmadas en apelación en junio, por el Tribunal Supremo Popular.[84]

88.            El 18 de marzo de 2003, la Seguridad del Estado allanó las viviendas y requisó material y equipo de periodistas independientes en La Habana[85]. Ese mismo día, el gobierno anunció la detención de al menos doce periodistas que trabajaban para agencias de prensa no reconocidas por las autoridades y a quienes el gobierno señalaba como "traidores" y "empleados a sueldo" de James Cason, el Jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana[86].

89.            Esa semana se detuvo a 28 periodistas entre los que figuran: Jorge Olivera, Ricardo González Alfonso, Raúl Rivero, José Luis García Paneque, Omar Rodríguez Saludes, Pedro Argüelles Morán, Edel José García, José Gabriel Ramón Castillo, Julio César Gálvez, Víctor Rolando Arroyo, Manuel Vázquez Portal, Héctor Maseda, Oscar Espinosa Chepe, Adolfo Fernández Saínz, Mario Enrique Mayo, Fabio Prieto Llorente, Pablo Pacheco, Normando Hernández, Carmelo Díaz Fernández, Miguel Galván, Léster Luis González Pentón, Alejandro González Raga, Juan Carlos Herrera, José Ubaldo Izquierdo, Mijaíl Barzaga Lugo, Omar Ruiz, Iván Hernández Carrillo y Alfredo Pulido[87].

90.            Entre el 3 y 4 de abril de 2003 se realizaron los procesos contra los periodistas que duraron un día y se efectuaron a puerta cerrada. El 7 de abril se les dictó penas de cárcel que oscilaban entre los 14 y los 27 años. Según información recibida por la Relatoría, en varios de los procesos los abogados de la defensa no tuvieron acceso a los defendidos o sólo tuvieron unas horas para preparar los casos.[88]

91.            La Relatoría condenó estos hechos en dos comunicados: uno del 20 de marzo de 2003[89] y otro del 4 de abril de 2003[90]. Esta situación llevó, además, al Relator para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos, Eduardo Bertoni, y al Relator Especial sobre Libertad de Opinión y Expresión de las Naciones Unidas, Ambeyi Ligabo, a manifestar su preocupación en un comunicado conjunto dado a conocer el 3 de mayo de 2003, en Kingston, Jamaica, con ocasión del Día Mundial de la Libertad de Prensa[91].

92.            La salud de algunos de los periodistas detenidos, así como las condiciones en que se les recluyó, provocó preocupación a distintas organizaciones internacionales. Según la información recibida, algunos familiares tuvieron problemas para visitar a los detenidos, quienes en algunos casos se encuentran en ámbitos de máxima seguridad[92]. El 26 de abril la seguridad del Estado informó a una docena de familias de los periodistas detenidos que sus familiares iban a ser trasladados a cárceles de provincia, en algunos casos, situadas a más de 900 kilómetros de la capital. Las familias reclamaron las dificultades existentes para desplazarse por la isla.[93]

93.            Algunos de los periodistas organizaron huelgas para protestar por su detención. En agosto, Manuel Vázquez Portal, Juan Carlos Herrera Acosta y Normando Hernández González internados en la cárcel de Boniatico[94] se declararon en huelga de hambre. Lo mismo hicieron Mario Enrique Mayo, Adolfo Fernández Sainz e Iván Hernández Carrillo, internados en la cárcel de la ciudad de Holguín[95]. En octubre, Fernández Sainz y Mario Enrique Mayo volvieron a iniciar una huelga de hambre. Esta vez también se les unieron los disidentes Antonio Díaz Sánchez, Alfredo Domínguez Batista, Angel Moya Acosta y Arnaldo Ramos Lauzurique internados todos ellos en el centro penitenciario de Holguín.

94.            El lunes 10 de febrero de 2003 el periodista e investigador argentino Fernando Ruiz Parra -profesor de la Universidad Austral- fue detenido e incomunicado cuando iba camino a la localidad de Matanzas para entrevistar a un reportero disidente mientras realizaba una investigación periodística sobre el crecimiento del periodismo independiente en la isla. Había ingresado al país el 3 de febrero con visa de turista. Fue liberado el 12 de febrero[96].

95.            Desde el 4 de marzo de 2002, el periodista independiente Carlos Brizuela Yera, de 29 años, fue encarcelado en la prisión provincial de Holguín. En marzo, las autoridades aún no habían fijado fecha para el juicio. El periodista informó al Noticiero Cubanet que fue golpeado, ofendido y amenazado[97].

96.            El 4 de mayo de 2003, Bernard Briançon, responsable de la productora privada francesa Mediasens, fue retenido en el aeropuerto internacional de La Habana, cuando pasaba la aduana. Conducido a una sala situada en el subsuelo del aeropuerto, le registraron el equipaje. Le incautaron ocho cintas de vídeo que contenían entrevistas con disidentes. Las autoridades de la aduana no le dieron ninguna explicación, y le hicieron firmar al periodista un "acta de retención y rectificación".[98]

97.            El 30 de octubre de 2003 fue detenida durante dos horas la periodista independiente Claudia Márquez Linares, vicepresidenta de la revista De Cuba[99].

98.            El 29 de octubre de 2003 fue detenido el periodista independiente Abel Escobar Ramírez, cerca de Morón (a 350 kilómetros al Este de La Habana), por violar la Ley de Protección de la Independencia Nacional y Economía de Cuba. Al periodista le incautaron su grabadora y cuatro casetes. Fue liberado el 1 de noviembre tras firmar una declaración en la que se comprometía a poner fin a su actividad periodística[100].

            Otros

99.            Bernardo Rogelio Arévalo Padrón fue liberado el 13 de noviembre de 2003 luego de seis años de prisión. Arévalo es fundador de la agencia de noticias Línea Sur. En 1997 se le sentenció a seis años de cárcel por haber irrespetado al Presidente Fidel Castro durante entrevistas que concedió a emisoras de radio con sede en Miami, Estados Unidos. Según la información recibida, Padrón aseguró haber sido objeto de tortura física y psicológica por parte de las autoridades de la prisión[101].

            ECUADOR