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Carta al
Vice-Presidente José Vicente Rangel por Libertda de Expresión
Washington, D.C., 16 de
julio 2003
V.E José Vicente Rangel
Vice-Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela
Caracas 1010, Venezuela
Vía fax: 58212 860 6827
De mi mayor
consideración,
Tengo el honor de
dirigirme a usted en relación con su carta del 3 de julio de 2003 en la
que dio respuesta en representación del Señor Presidente Hugo Chávez
Frías a nuestros planteamientos con respecto a la libertad de expresión
en Venezuela.
En primer lugar, debo
manifestarle mi decepción por el hecho de que usted no haya abordado
ninguna de las importantes materias incluidas en mi carta al Presidente
Chávez. Tal como advertí en aquella comunicación, Human Rights Watch
está muy preocupada por los efectos negativos que para el ejercicio de
la libertad de expresión tendría la aprobación del proyecto de Ley de
Responsabilidad Social de la Radio y la Televisión. También nos preocupa
la investigación que se está realizando sobre el contenido de las
emisiones de cuatro canales privados de televisión y la persistente
práctica de ataques violentos contra periodistas.
Estudiamos con mucho
detenimiento el proyecto de ley y el fundamento de los procedimientos
administrativos contra los cuatro canales de televisión. Nuestras
críticas fueron formuladas con la mayor buena fe y después de haber
hecho un análisis exhaustivo de los temas pertinentes. Es una lástima
que usted haya elegido atacarme personalmente en lugar de responder a
los méritos de las cuestiones planteadas.
Señor Vice-Presidente
Rangel, permítame que le aclare, una vez más, que el único interés de
Human Rights Watch en esta materia es la salvaguarda de la libertad de
expresión en Venezuela. De hecho, su insinuación de que "algún mecanismo
innombrable" operó sobre mí para que adoptase una posición crítica es
una irresponsabilidad. Mis críticas al proyecto de ley sobre los medios
de comunicación y los procedimientos administrativos en curso, contra
los canales de televisión se inspiraron en los mismos principios que han
motivado las críticas del Relator Especial sobre la Libertad de
Expresión de la OEA y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Nuestras objeciones se sustentan en normas jurídicas internacionales de
derechos humanos que vinculan a Venezuela, específicamente, el artículo
19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el artículo
13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, ambos tratados
ratificados por Venezuela.
Teniendo en cuenta
estas obligaciones jurídicas internacionales, su afirmación de que las
críticas al proyecto de ley vertidas por Human Rights Watch constituyen
una intromisión en "asuntos que son de estricta competencia de las
instituciones venezolanas y de los venezolanos", es un error
inexcusable. El carácter universal de las normas de derechos humanos
implica que todos gozamos del derecho legítimo e internacionalmente
protegido a denunciar violaciones de los derechos humanos que tienen
lugar en cualquier parte del mundo (véase la Declaración de la ONU sobre
el Derecho y el Deber de los Individuos, los Grupos y las Instituciones
de Promover y Proteger los Derechos Humanos y las Libertades
Fundamentales Universalmente Reconocidos, Resolución 53/144 de la
Asamblea General, 9 de diciembre de 1998). Es por ello que Human Rights
Watch examina la situación de los derechos humanos en todo el mundo, sin
distinciones. En este sentido Venezuela no es un caso especial que
requiera "un tratamiento muy particular dada su atipicidad".
En su carta usted hace
referencia a nuestra reunión en Caracas, a la que asistí acompañado de
nuestra Sub-Directora la Dra. Joanne Mariner. Sugiere que admití "en
privado" que la conducta de los medios de comunicación en Venezuela era
particularmente cuestionable, implicando, de ese modo, que podría
justificarse algún tipo de control gubernamental. Sin embargo,
cualquiera que haya leído los informes de Human Rights Watch e inclusive
la propia carta que enviamos al Presidente Chávez sabrá que las críticas
que le manifesté sobre la conducta de los medios de comunicación de
Venezuela son de carácter público. Hemos expresado repetidamente nuestra
preocupación por la parcialidad de los medios de comunicación en
Venezuela, señalando además, que la mayoría de los medios audiovisuales
se encuentran alineados con la oposición política.
Sin embargo, también
hemos insistido consistentemente en que la parcialidad de los medios no
justifica bajo circunstancia alguna las medidas represivas contempladas
en el proyecto de ley sobre radio y televisión, ni las sanciones que se
está considerando imponer a los cuatro canales privados de televisión
antes mencionados. De hecho, reiteramos este punto varias veces durante
la entrevista que sostuvimos con usted recientemente en Caracas.
Hasta el momento, como
indicamos en nuestra carta, su gobierno no ha restringido la libertad de
expresión en Venezuela. A pesar de la polarización política de los
últimos dos años, los medios de comunicación continúan operando sin
restricciones y se permiten incluso formular constantemente fuertes
críticas. Nuestro mayor interés es simplemente que el gobierno respete y
garantice la plena vigencia de la libertad de expresión en Venezuela.
Como le explicamos en
la reunión que sostuvimos con usted, el proyecto de Ley de
Responsabilidad Social de la Radio y la Televisión que se ha presentado
al Poder Legislativo debe retirarse o modificarse drásticamente. También
debe abandonarse la investigación de las presuntas irregularidades
cometidas por los cuatro canales privados de televisión, ya que muchos
de los artículos del reglamento vulneran las normas internacionales
sobre libertad de expresión que, de ser aplicado, sin duda contribuiría
a que la autocensura se convierta en un fenómeno generalizado.
Nuestra recomendación
de que el gobierno retire el proyecto de ley ha sido criticada porque no
hemos reconocido la autonomía del Poder Legislativo. Somos conscientes
de la división de poderes en Venezuela y no fue nuestra intención
sugerir ningún tipo de falta de respeto por la Asamblea Nacional o
atribuir al Presidente facultades que no tiene. Nos limitamos a señalar
que el proyecto de ley había sido elaborado por un organismo del
gobierno, CONATEL, presentado ante la Asamblea Nacional por diputados
del partido gobernante y promovido incesantemente por el propio
Presidente Chávez y los miembros de su gabinete. No hace falta decir que
este proyecto de ley nunca podría aspirar a ser aprobado si no contara
con el respaldo del gobierno.
Human Rights Watch no
dudó a la hora de denunciar sin eufemismos el intento de golpe de Estado
en Venezuela en abril del año pasado. Señor Vice-Presidente Rangel, le
puedo asegurar, que a pesar de las presiones que usted y otros intenten
ejercer, continuaremos denunciando las violaciones de los derechos
humanos en Venezuela y, con ellas, las violaciones que se pudieran
cometer en contra de uno de los derechos fundamentales más preciados,
como es la libertad de expresión.
Seguiremos atentamente
examinando la situación de los derechos humanos en Venezuela, para lo
cual esperamos mantener una relación de trabajo profesional con el
gobierno de V.E.
Aprovecho la
oportunidad para expresar a V.E. mis sentimientos de la más alta estima
y consideración.
Atentamente,
José Miguel Vivanco
Director Ejecutivo
Cc: Dr. Roy Chaderton
Matos, Ministro de Relaciones Exteriores
Cc: Dr. Diosdado Cabello, Ministro de Infraestructurra
Cc: Dr. Jesse Chacón, Ministro de Comunicación e Información
Cc: Dr. Francisco José Ameliach, Presidente de la Asamblea Nacional
Cc: Dr. Juan Barreto, Miembro de la Comisión Permanente de Ciencia,
Tecnología y Comunicación Social de la Asamblea Nacional
Cc: Dr. Willian Lara, Miembro de la Comisión Permanente de Ciencia,
Tecnología y Comunicación Social de la Asamblea Nacional
Cc: Dr. César Gaviria, Secretario General de la Organización de Estados
Americanos
Cc: Dr. Eduardo Bertoni, Relator Especial sobre la Libertad de Expresión
de la Organización de Estados Americanos |