CPJ 1999

Venezuela

El presidente Hugo Chávez Frías, quien asumió el poder en febrero luego de una victoria aplastante, arremetió contra los medios por criticar su plan de redactar una nueva constitución. Los votantes ratificaron la constitución en diciembre por un margen abrumador; a los periodistas les preocupa que una enmienda que garantice el derecho del público a recibir «información oportuna, veraz e imparcial» pueda servir de justificación para censurar los reportajes de tenor crítico.
Chávez, un ex paracaidista que encabezó un fallido golpe en 1992 y fue elegido presidente en diciembre de 1998, asumió su cargo con la promesa de dirigir «una revolución pacífica y democrática», y de limpiar al país de la pobreza y la corrupción. En un plebiscito llevado a cabo el 25 de abril, el 85 por ciento de los votantes respaldaron el plan de Chávez de convocar elecciones para una asamblea constituyente, que estaría facultada para redactar la vigésimosexta constitución de Venezuela. Los partidarios de Chávez se llevaron 121 de los 131 escaños en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en las elecciones del 25 de julio.

Las relaciones entre el gobierno y los medios de comunicación, los que en su gran mayoría están a favor de la oposición, estuvieron tensas durante la primera mitad del año, pero la queja más grave de los periodistas fue que el gobierno ignoraba sus críticas. Las relaciones se volvieron más antagónicas luego de que se incluyera dentro del borrador de la nueva constitución la disposición sobre «información veraz». Los periodistas venezolanos hace tiempo se oponen a tal enmienda y habían logrado truncar una iniciativa del ex presidente Rafael Caldera para incluirla en una constitución enmendada que propuso en 1992.

En una misiva con fecha 12 de noviembre dirigida al presidente Chávez, el CPJ escribió que la noción de un «derecho a la información oportuna, veraz e imparcial» representaba un ataque a la libertad de prensa, pues se piensa que a través de él, el gobierno podría limitar aquellas informaciones que considerara parcializadas o no veraces. El CPJ responsabilizó a Chávez de que Venezuela cumpla con las obligaciones que tiene conforme a las leyes internacionales.

Hacia finales de noviembre, Chávez intensificó su campaña para el voto del «sí», y denunció a los magnates «antipatriotas» de los medios de comunicación que se oponían a lo que él llamó «una revolución popular pacífica». El 28 de noviembre, en su programa radial, Chávez acusó al presidente del diario El Universal, Andrés Mata, de orquestar una campaña «contra la aprobación de la constitución, contra la revolución Bolivariana, contra la mayoría de los venezolanos, contra la justicia social y el progreso». Posteriormente, Chávez procedió a atacar a Bloque de Armas, la editorial propietaria de El Universal, 2001, Meridiano, y Meridiano Televisión.

El mismo 28 de noviembre, El Universal publicó una cita del presidente de la radioemisora religiosa Radio Guadalupana, de Coro, quien es además el arzobispo de ese poblado, en que decía que era peligroso darle tanto poder a Chávez. Al día siguiente, dos miembros de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) se apersonaron a la emisora y le pidieron a un técnico que aclarara la declaración del presidente de la radioemisora.

El 30 de noviembre, Radio Guadalupana recibió llamadas intimidantes mientras un locutor leía un documento de la Conferencia Episcopal Venezolana, que exhortaba a la población a votar «conscientemente» el 15 de diciembre. Alguien que se identificó como miembro de la DIM ordenó al locutor que dejara de leer el documento (la orden no fue acatada).

En una entrevista del 3 de octubre publicada en el diario de Miami El Nuevo Herald Chávez declaró que él era «la única persona cuya libertad de expresión ha sido violada durante mi gobierno». Chávez aludía a una decisión del Concejo Nacional Electoral (CNE) de clausurar su programa televisivo y su programa radial, porque el presidente estaba violando la ley al hacer campaña abiertamente de parte de su coalición izquierdista Polo Patriótico en las elecciones para la ANC.

El 23 de mayo, Chávez presentó la primera transmisión de su programa radial semanal, «Aló, Presidente». El programa fue un éxito instantáneo, lo cual le sirvió de acotación para lanzar un programa televisivo similar en un canal de televisión administrado por el estado, «De Frente con el Presidente», y su propio semanario auspiciado por el gobierno, El Correo del Presidente. Chávez ha declarado que el periódico, que llegó a los estanquillos el 5 de julio, servirá de alternativa a los medios de comunicación dominantes, a los que acusa de inclinarse hacia la élite política corrupta del país. Chávez aparece como jefe de redacción de la publicación.

El 14 de julio, el CNE anunció que iba a clausurar los programas de Chávez porque estaba respaldando abiertamente a los candidatos de su coalición en las elecciones para la ANC. En vez de presentar su programa televisivo al día siguiente, Chávez pronunció un discurso transmitido nacionalmente en el que atacó ferozmente al CNE, y lo acusó de participar en una conspiración para suspender el voto del 25 de julio.

El 22 de julio, miles de partidarios de Chávez, muchos de ellos portando la boina roja de paracaidista que identifica al ex militar, se manifestaron en las afueras del CNE. Ellos llenaron unas cajas de cartón con dinero para tratar de pagar la multa de US$7.700 que el CNE le había impuesto al presidente.

Chávez se mostró igual de sensible en el asunto de los reportajes internacionales sobre su presidencia. Utilizó su programa radial del 22 de agosto para acusar a The New York Times de publicar «gigantescas mentiras» en un editorial del 21 de agosto que lo llamaba «un potentado» que procuraba concentrar todo el poder dentro de la presidencia. El 22 de septiembre, un grupo autodenominado «El Congreso de Artistas e Intelectuales» protestó los reportajes internacionales sobre la revolución de Chávez con una ocupación pacífica de la oficina de Caracas de la Associated Press. La agrupación permaneció ahí por ocho horas, mientras pedían la publicación de un comunicado de tres páginas que declaraba que «organizaciones noticiosas importantes», incluidos The New York Times y The Miami Herald, estaban conspirando contra Chávez (la AP no publicó el comunicado).

Mientras tanto, la ANC redactó una constitución nueva que no sólo introdujo la cláusula sobre «información veraz», sino que también extendía el plazo presidencial de cinco a seis años, le permitía al presidente postularse para un segundo plazo, abolía el Senado, otorgaba poderes adicionales al ejército, y cambiaba el nombre del país a «República Bolivariana de Venezuela».

El mismo día en que se aprobó de forma abrumadora la nueva constitución, severas inundaciones arrasaron el país, cobraron decenas de miles de víctimas, y ocasionaron enormes pérdidas. El 29 de diciembre, día en que entró en vigencia la constitución, Chávez acusó a los medios de distorsionar la realidad acerca de las inundaciones. Acusó en particular a The Miami Herald de ser «un centro de difusión de la mentira». El diario había publicado un artículo según el cual el gobierno de Chávez sabía del peligro de las inundaciones y se había aprovechado de la situación para concentrar el poder aún más en manos del ejecutivo.

Para fines de año, los periodistas locales expresaron preocupación por la dimisión de Teodoro Petkoff, jefe de redacción del diario de oposición El Mundo, bajo presión del gobierno. En su editorial del 29 de diciembre, El Universal apuntó que «Los altos poderes del Estado conspiraron para liquidar el libre ejercicio de la democracia ... Si esto no nos preocupa, ¿qué otra agresión debemos esperar para preocuparnos?»

http://www.cpj.org/CPJespanol/paises/venezuel.htm

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